DETRÁS DE CADA TALLER
Mercedes Galarce:
“estamos presenciando una nueva forma de entender y relacionarnos con los oficios…más cotidiana”

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Mercedes Galarce es una de las profesoras con más antigüedad en Casa de Oficios, nos ha acompañado casi desde los inicios de este proyecto. De profesión Psicóloga, esta amante del crochet siempre está conectada con referentes que potencian su trabajo y así también, busca enriquecerse para transmitir su conocimiento y visión de esta técnica de tejido a todos los alumnos que toman sus talleres. Mercedes, al igual que otros profesores, se ha encontrado con los oficios ya de adulta y los ha incorporado como un estilo de vida; esto es una inspiración e invitación para todos aquellos que disfrutan del trabajo manual y piensan en ellos como una alternativa de trabajo y vida.

“Los oficios tienen algo muy revolucionario, son un espacio de resistencia a un sistema que te pide que te apures, que produzcas, que no pienses…creo que por eso mismo amo mi oficio”

Mercedes Galarce.


¿Cómo llegaste a tu oficio?

La verdad es que siempre me interesaron las manualidades y estuve un tiempo explorando varias técnicas textiles, aprendí algo de costura, fieltro, telar…y de pronto me di cuenta que el formato que más me gustaba era el tejido a crochet y a palillos…y con eso me quedé, fui profundizando.
Yo aprendí a tejer y a disfrutarlo ya de adulta, cuando llegué a vivir a Santiago. Había aprendido lo básico en el colegio cuando aún vivía en La Ligua, pero la verdad es que por aquella época no me motivaba…crea que todo tiene su tiempo y llega un momento en que uno engancha con un lenguaje que se siente como propio y comienzas a desarrollarlo con pasión…a mí me pasó eso…yo aprendí a tejer bien y a amar el tejido el 2009 en un encuentro de organizaciones de mujeres en el sur, era invierno y estaba de viaje y trabajando en Concepción, llovía un montón y estábamos en una casa- comunidad llamada La Casa de los Colores…nos reuníamos en torno a la chimenea, mientras trabajábamos, algunas de ellas tejían a crochet y yo me enamoré de ese minuto que fue mágico para mi…me enseñaron generosamente todos los puntos básicos y lo primero que tejí fueron gorros…desde ese momento muchas otras amigas queridas me fueron enseñando la técnica más avanzada, me prestaron libros antiguos y fui experimentando, practicando, practicando….hasta ahora, que sigo aprendiendo todos los días.

 ¿Qué es lo que más te gusta de enseñar?

Lo que más me gusta es tener la oportunidad de acompañar un proceso, personal, de descubrimiento…donde cada alumna va observando y adaptando su cuerpo, su motricidad de una forma única, a un ritmo particular, hasta que se produce la comprensión de cómo se hace…hay un minuto en que uno ve cómo sus ojos se abren grandes para mostrarte que lograron avanzar, que recuerdan el gesto, el movimiento y la lógica detrás de cada punto y eso es precioso…porque de ahí en adelante se hacen autónomas y pueden comenzar a tejer lo que deseen…pueden comenzar a crear.

 ¿Cuál es tu sello al enseñar?

Creo que mi sello guarda relación con ser flexible y permitir que cada alumna descubra su propia forma de tejer…es como si yo les enseñara las letras pero la caligrafía es de cada una…yo les muestro “lo formal” del tejido pero también como ellas pueden ir expresando su propia forma de hacer las cosas, no creo que haya una forma correcta, una forma única de tejer…Yo no podría ser como las profesoras antiguas que te pegaban en las manos para que tomaras el crochet de cierta forma y te obligaban a aprender de acuerdo a una estructura… yo quiero que experimenten, que se sientan cómodas y se apropien de la herramienta y de la técnica.

 ¿Cuál es la diferencia de venir a una clase versus aprender por videos?

Creo que cada persona aprender de una forma particular, hay algunas que con ver videos quedan listas muy rápido y no requieren nada más. Hay otras personas que prefieren tener tiempo para hacer preguntas, que les gusta la retroalimentación, aprenden de la observación directa y de la conversación…de intercambiar con otras. Creo que la principal diferencia está en el tipo de experiencia a la que accedes, en video la comunicación es asincrónica, unidireccional. En cambio, en la clase tienes la posibilidad de interactuar en tiempo real, de resolver dudas en el minuto en que surgen, puedes plantear todas tus observaciones y recibir comentarios y demostraciones en el minuto justo en que lo necesitas. Por otra parte, en Casa de Oficios nos preocupamos de hacer del taller una experiencia estética completa, pensamos en los detalles desde entregar materiales de buena calidad en un bonito envoltorio, hasta un rico picoteo, un ambiente cálido, inspirador…la idea de mis talleres es que disfrutes cada minuto, cada aspecto…y eso es fácil en un lugar como éste, en que sientes que la creatividad está en todo.

 En el mundo ideal, ¿cómo te gustaría imaginar a tus alumnos?

En cada taller, antes de comenzar pienso en las personas que voy a conocer, sé que muchos van a estar nerviosos, ansiosos, expectantes…por lo tanto intento siempre invitarles a relajarse y a aceptar que todos tenemos distintos ritmos para aprender…les invito a que entiendan el taller como una instancia para disfrutar, para preguntar todo lo que quieran y no para autoexigirse ni compararse. Para venir a mi taller hay que cambiar de lógica…no vienen a producir, mi intención es que vengan a aprender para inspirarse.

En un mundo ideal, me gusta imaginar a alumnos y alumnas motivados, dispuestos a cometer errores, entendiéndolos como una oportunidad de aprender…con ganas de pasarlo bien, soltarse y reír…de tomarse en serio el tejido como una herramienta que te puede permitir canalizar tu creatividad, que puede traer mucho placer y mucho bienestar si lo asumes con la actitud adecuada y con libertad.

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 ¿Crees que los oficios son algo pasajero o están para quedarse?

Creo que estamos presenciando una nueva forma de entender y relacionarnos con los oficios…más cotidiana, creo que llegaron para quedarse y que convivamos con ellos desde la valoración de su presencia en nuestro diario vivir. Los oficios nos permiten tener instantes a otro ritmo, donde no hay apuro…te permiten hacer una pausa en la rutina…porque lo que importa es el proceso, vivirlo, experimentarlo completo. Cuando tejes o bordas o cocinas, ocupas tu atención en generar una acción en la que estás tú completamente presente, tiene mucha relación con el Mindfulness, por eso sentimos calma y bienestar…y además muchas veces el resultado lo obtienes para compartirlo con otros, asi que hay mucho amor en eso que creas. Para mi, muy en lo personal, los oficios tienen algo muy revolucionario, son un espacio de resistencia a un sistema que te pide que te apures, que produzcas, que no pienses…creo que por eso amo mi oficio.

 ¿Quién es tu mayor referente en tu ámbito y por qué?

Tengo cientos de tejedoras como referentes, siempre estoy investigando un montón…pero tengo en la cabeza el trabajo de Helen Rodel, es una diseñadora brasilera que ha llevado el crochet a otro nivel y me importa porque es latinoamericana, puedes ver en sus diseños una identidad distinta. En Chile, hay muchísimas tejedoras a las que admiro y de las cuales he aprendido mucho: Marina Torreblanca, Dafne Jerez, Cindy Vidal y de La Serena a Rosa Vega.

Generalmente comparto a las tejedoras que sigo en mi Tumblr, que sirve como moodboard para ir guardando ideas y texturas que me inspiran:
Knit Dreams el Tumblr de Mercedes Galarce.

 ¿Qué te hizo quedarte en Casa de Oficios?

Desde que comencé a hacer talleres en Casa de Oficios, el año 2012, me atrapó la comunidad que crearon desde un principio…la casa no es un espacio que tú arriendas para hacer tus clases y te vas, no. En Casa de Oficios, te haces parte de un proyecto, que tiene una visión y unos valores con los que he sintonizado desde siempre…Me encanta ser parte de una comunidad creativa que se piensa a si misma todo el rato, que comparte, que te retroalimenta, que te invita a hacer cosas distintas, te hace crecer y explorar. Me encanta conocer a otros profesores, que son inspiradores, generosos, considerados…y profundamente vinculados al diseño, yo que no soy diseñadora he podido aprender mucho de todos y todas las profesoras que me han ayudado a mirar lo que hago desde otro lugar, mejorando y mejorando continuamente.

 ¿Qué te identifica de Casa de Oficios?

El espíritu colectivo… Aquí puedes poner en práctica la colaboración, la reciprocidad y la alegría…y las personas que llegan a los talleres, son personas que han estado buscando lo mismo que tú, apasionarse, inspirarse, encontrarse.

Siempre hay espacio para nuevas ideas y eso me hace sentir orgullosa de estar aquí.

 ¿Cuál es tu material y herramienta favorita?

Yo amo el crochet, a estas alturas es una extensión de mi mano…aunque los palillos se han ganado un lugar importante en mis tejidos también, me gusta que se complementan bien y me permiten jugar con las texturas y los volúmenes que van creando.

Mi material favorito serán siempre las lanas puras de oveja y de alpaca de producción nacional, porque son sustentables, por sus propiedades térmicas y su calidez…aunque este último año estoy disfrutando muchísimo otros tipos de lanas y he aprendido a elegir las lanas de acuerdo a la función que tendrá la prenda que estoy tejiendo y a la persona que la utilizará.

Por último, comparte con nosotros un tip relacionado a tu oficio que sea rápido y fácil, y que nos cambie la vida.

Creo que el único tip que a mi me cambió la vida cuando aprendí a tejer, fue el de tejer cadenetas de subida o de altura al inicio de cada vuelta. Generalmente cuando estás aprendiendo te saltas ese paso y terminas siempre con un tejido deforme, irregular y con un número incorrecto de puntos en cada vuelta. Recordar que a cada punto le corresponde un número determinado de cadenetas de subida les permitirá tejer siempre con bordes rectos y ordenados.

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